La historia de Azpe capítulo 2: Los primeros negocios online

Posted by on Feb 23, 2018 in Mi historia

La historia de Azpe capítulo 2: Los primeros negocios online

Después de la buena acogida del primer capítulo, vamos a continuar con el capítulo 2 de mi increíble historia, la historia de Azpe. En este caso, hablaremos de la época que transcurre entre el año 2009 y el año 2011, es decir, mi inicio en los negocios online y también, mi declive.

Cuando tenía 16 años, tenía mi propio negocio de bocadillos, pero yo quería más, quería algo que me diera dinero sin tener que soportar a nadie. Yo tenía verdadera fascinación por los ordenadores, y algún día tenía la esperanza de conseguir tener un negocio online y trabajar desde casa.

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La historia de Azpe capítulo 1: Los orígenes

Posted by on Feb 15, 2018 in Mi historia

La historia de Azpe capítulo 1: Los orígenes

En todas las buenas historias hay un origen, hay un comienzo, algo que hace tomar decisiones que después nos marcarán toda la vida. En el primer capítulo de esta historia, la historia de Azpe, hablaremos sobre los orígenes, sobre cómo comencé el camino.

Me he dado cuenta que esta página parece la típica web de “madre soltera gana 6000 euros al mes”. Como quiero demostrar que emancipación económica es totalmente real, voy a contar mi vida, mis orígenes para que veáis cómo he pasado de ser un niño tímido y rarito, a ser el rey de los negocios por internet.

¿Quién es Azpe?

Mi nombre es Rubén, pero debido a mi apellido, todo el mundo me llama Azpe. Mientras escribo estas líneas, estoy a un mes de cumplir los 25 años, una edad que para la mayoría de la gente es difícil, pero no así para mi. Actualmente me dedico a los negocios en internet, ganando de 20 a 100 euros netos a la hora en diferentes encargos, y enseñando a la gente cómo puede hacer lo mismo en esta web. Todo esto por supuesto dado de alta como autónomo, de forma totalmente legal.

Ésto me permite tener una vida desahogada, muy desahogada. Me suelo despertar a las 10 y media, una hora que considero perfecta para mis biorritmos corporales, y salvo causa de fuerza mayor, nunca madrugo, porque lo odio, y porque puedo no hacerlo. Mi lugar de trabajo va desde una mesa, a un simple sofá, desde donde esté más cómodo. Generalmente la media de trabajo diaria es de entre 1 o 2 horas al día, aunque como puedo escoger, hay días que trabajo 8 horas y luego me puedo tirar 5 días sin hacer absolutamente nada, dependiendo.

Actualmente , con la bonanza de mi situación, me mudaré pronto. Quiero aprovechar mi situación para poder viajar a un lugar más cálido, ya que en el lugar donde yo vivo, hace bastante frío. Quitando el frío, puedo decir honestamente que he superado con creces mis expectativas, teniendo una vida con la que hace años ni hubiera soñado tener. Sin embargo, mi vida no ha sido tan buena siempre, ni mucho menos, y hay que analizar mi pasado para ver dónde estaba y dónde estoy.

El pasado

Nací en un pueblo de tamaño mediano, de esos que tienen de todo, pero que no se comparan con una ciudad.Siendo sinceros, yo siempre fui el raro de la clase, el callado, el que tartamudeaba y el que tenía problemas para integrarse. Por suerte, para compensar, se me dio una buena inteligencia, con la cual, observaba el mundo y ya me empecé a dar cuenta que algo no encajaba.

Me di cuenta que la gente no estaba contenta con su trabajo, ni nosotros con el colegio, pero estábamos obligados a ir. Yo me preguntaba el porqué, ya que no entendía cómo se nos obligaba a hacer algo que no nos gustaba. Mi mayor modelo a seguir fue mi abuelo, que en paz descanse, ya que era al que veía más feliz. Entonces decidí que quería ser pensionista, como mi abuelo. Era la única persona de la familia que podía quedarse en la cama hasta las 12, ir a pescar y acostarse tarde cada día, el resto necesitaban cumplir con las obligaciones.

Sin embargo, y como a todos los niños, mis padres me quitaron rápido la idea de la cabeza. En su lugar, ya me empezaron a adoctrinar, influidos con la sociedad, sobre las mejores profesiones. Entonces yo, pobre de mi, decidí que quería ser médico, sin saber lo que debía estudiar un médico, ni sus condiciones, ni su camino. Yo sólo pensaba en que estudiar era muy fácil, ya que en primaria, no solía bajar del sobresaliente sin mucho esfuerzo, creyéndome que eso iba a seguir siendo así.

Una vez seguí creciendo, me di cuenta de más cosas que no encajaban del todo en esta sociedad. No sólo nos obligaban a ir a un lugar donde no queríamos estar, sino que se nos obligaba a hacer las cosas de una determinada manera y no podíamos cuestionar a la autoridad de ninguna forma. Vi, asombrado, como cualquier réplica hacia un adulto, era considerado como “contestar”, aunque tú tuvieras la razón.

Aun así, mi infancia fue bastante feliz, ya que pese a mis dificultades, siempre conseguía amigos que incluso conservo hasta el día de hoy. Sin embargo, la adolescencia iba a ser la etapa más dura de mi vida, la que iba a marcarlo todo y a decidir mi futuro para siempre.

La adolescencia, la época oscura que permitió que viese la luz

La adolescencia no empezaba bien… El instituto aumentaba el número de horas lectivas y casi duplicaba las asignaturas. Lo peor de todo, era tener que despertarse temprano, ya que odiaba (y odio) levantarme cuando aún no ha salido el sol. Vas por las mañanas a clase, pasas frío y estas un par de horas hasta que te despiertas. No sólo te seguían obligando a estar en un sitio donde no querías estar, sino que encima era peor que antes. Más horas, más responsabilidades y los mismos derechos.

Yo ya no quería ser médico, ya que me había dado cuenta que me gustaban los ordenadores y quería ser informático. Todavía no había estallado la crisis y muchos, pobres de nosotros, pensábamos aún que teníamos futuro con el caduco sistema del siglo XX, después de adulto descubrí el duro mundo de la empresa privada y me di cuenta de que eso ya no funcionaba.

Ahí descubrí otro mecanismo social, el miedo, el cual era nuestro motor para realizar la mayoría de actividades del día a día. Mis padres eran de los que pensaban (y aún piensan), que una carrera universitaria garantiza un buen trabajo, y que no ir a la universidad garantiza todo lo contrario.

Entonces, no paraban de meterte miedo, miedo de que si no estudiabas, ibas a acabar de barrendero (lo cual es curioso, ya que hoy en día un barrendero se considera un buen trabajo, porque gana 1300 euros, es fijo y tiene 14 pagas). Y tú, movido por el miedo, ibas sacando buenas notas, ya que, iluso de ti, pensabas que las empresas iban a mirar tu expediente escolar y tus exámenes uno por uno (luego te das cuenta que vale igual la ESO de uno de PCPI que la tuya). Ahí me di cuenta que el miedo mueve la sociedad, y que el mismo miedo del estudiante de ser un barrendero, es el mismo que tiene un adulto de que le embarguen la casa, y por eso va a trabajar.

Aunque no me costó mucho acabar la ESO, me di cuenta que ese tipo de vida tradicional no me gustaba. Tenía varios problemas con la vida del estudiante de la ESO, los cuales me di cuenta que se repetían en casi cualquier tipo de persona:

  • Madrugar
  • Seguir un horario fijo
  • No poderte marchar y ser perseguido si lo haces
  • Limitaciones para ir al lavabo o levantarte
  • Estar con gente que te cae mal y con la que no quieres estar
  • Censura
  • Premiar la obediencia con pequeños incentivos económicos, como propinas
  • Política del miedo como motivación
  • Realizar muchas tareas repetitivas sin utilidad
  • Órdenes sin explicación lógica, es decir “porque lo digo yo”

Y claro, ahí yo ya estaba deseando irme de casa y trabajar, pero aún era menor. Pensé que en un trabajo, mi vida sería maravillosa, ya que podría hacer lo que me diera la gana. Luego más tarde descubriría que el trabajador por cuenta ajena era igual o más esclavo que yo, que yo al menos vivía a mesa puesta.

Todos estos problemas, se unían a mis problemas personales de adaptación. Tenía muchos amigos con libertades proporcionadas por los padres, con mucho dinero en el bolsillo, ropa de marca, horario para salir de fiesta y demás. Yo tenía el dinero justo, así que me gané la marginación de muchos de mis compañeros. Mis hobbies eran jugar al baloncesto, jugar a la play y sobre todo, usar el ordenador.

El ordenador tenía un componente mágico que me fascinaba, ya que podía pasarme 10 horas delante de él y no cansarme (me pasa hoy día también). Eso sí, la adolescencia fue dura. Perdí a mi mejor amigo a los 15 años, y mi falta de adaptación me hizo ser un cero a la izquierda con las chicas. Me pasé un año enamorado de la chica que me gustaba, de mi clase, sin atreverme a decir nada por miedo. Afortunadamente, eso cambiaría con el tiempo, pero eso es otra historia.

Eso sí, en esos años, descubrí dos cosas que me marcarían para siempre, Youtube y PayPal. Tenía 14 años y ya subí mis primeros vídeos a YouTube, de forma inocente, sin saber que eso daría dinero. Al final, también me lo pasé bien en la adolescencia, ya que tuve amigos increíbles y siempre me divertía.

historia azpe gandía

Abril del 2009, viaje de fin de curso a Gandía. Se me puede ver triste, solitario y visiblemente inadaptado en el grupo. Ojo, no es que me marginasen, ya que eran buenos chicos, sino que era que simplemente no encajaba y ya está.
Sus caras fueron tapadas para preservar su intimidad.

Aún así, el problema de los ingresos era grande. Mis padres no me daban demasiado dinero, así que necesitaba alguna forma de obtener ingresos, y que fuera rápida y legal en mi edad.

Mi primer negocio

Entonces, a la edad de 15 años, monté mi primer negocio remunerado, el transporte de bocadillos. En mi instituto no dejaban salir hasta cuarto de la ESO, y el instituto no contaba con cafetería,  así que teníamos que salir a un kiosko para comprar algo para el almuerzo. Un día, salí a comprar algo y alguien me pidió que le fuera a comprar un bocadillo ya que iba de camino, algo que me iluminó la bombilla y fueron mis orígenes como empresario.

Me di cuenta que poca gente estaba dispuesta a hacer el favor a los chavales, y que había muchos chavales deseando comer el bocadillo. Entonces, decidí cobrar una pequeña comisión por salir a comprar el bocadillo, logrando así amortizar el paseo.

En un principio, eran dos o tres personas, pero después acabé manejando carteras de 15 clientes, y había dos recreos. El dinero entraba y me podía sacar hasta 2 euros al día (más los incentivos que me daba el dueño del Kiosko), que estaba muy bien para el trabajo que hacía. Dependiendo del día, cobraba comisión o no lo cobraba, y si la gente no me quería dar nada, directamente les cogía un trozo de bocadillo, y estaban de acuerdo.

Al final, gracias a ese negocio, el cual me duró dos años, conseguí tener el mismo nivel de ingresos que mis amigos y así, integrarme. Además, descubrí cómo manejar una cartera de clientes, observando por ejemplo, que cuando lo hacías gratis, la gente te trataba mal, te gritaba y te exigía. Cuando cobrabas por ello, la gente lo valoraba, y te trataba con mucho respeto. Acababa de descubrir de forma accidental, que las personas valoran más algo que les cuesta dinero, que algo gratis. Además, también me gané la fama de buscavidas entre los profesores, la cual siempre me ha acompañado.

Ese negocio no estaba mal, pero al final tenía que aguantar cosas como algunos tratos degradantes, tener que salir todos los días para mantener contenta a la gente y personas intentándome engañar para llevarse bocadillos gratis. En dos años, sólo me engañaron una vez, y eso que tenía que manejar de cabeza las cuentas de 15 personas, y muchos se colocaban en la valla del instituto, tratando de conseguir su bocadillo gratis.

Yo realmente quería algo más, y entonces, a mis 16 añitos, empecé a investigar. Entonces, descubrí que se podía ganar dinero a través de internet, ganar dinero desde casa,  pero eso queda para el próximo día, en el próximo capítulo.

Conclusiones

Los primeros 16 años de mi vida fueron duros, pero al final, aprendí bastantes cosas que forjaron mi personalidad más adelante. Aprendí que no me gustaba madrugar, que no quería seguir horarios, y que me gusta trabajar solo, como a Solid Snake.  Además, me di cuenta que me gustaba hacer que las cosas dependan de mi mismo, y que me agobiaba tener que hacer algo todos los días.

Sin embargo, ahí todavía era un pobre infeliz, quien resignado, se pensaba que iba a tener el típico curro de 8 horas, con jefe, salario bajo y demás. Aunque había estallado la crisis, todavía me creía que para cuando yo acabase mis estudios, iba a volver todo a la época del 2005, pobre infeliz era yo en mis orígenes. Sin embargo, nunca había renunciado a mi sueño real, ser pensionista, o por lo menos, no tener que madrugar ni trabajar duro para poder vivir.

Y con respecto a las personas que pasaron mi infancia y adolescencia conmigo, quiero daros las gracias, tanto si me la hicísteis pasar bien, como si me la hicísteis pasar mal. Los malos momentos me hicieron crecer y además, ya estáis viendo que el tiempo nos ha puesto a cada uno en nuestro sitio. Si queréis cambiar de vida, estáis a tiempo, os invito primero a descargar mi ebook gratuito, para que podáis vivir igual de bien que yo.

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Las 5 mejores formas de ganar dinero en casa

Posted by on Feb 7, 2018 in Ganar dinero

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